Cuando nos preguntamos en que creen los judíos, nos adentramos en una de las tradiciones espirituales y culturales más antiguas del mundo. El judaísmo no es solo un conjunto de dogmas teológicos, sino una forma de vida integral que abarca la historia, la ética, la ley y la comunidad. Comprender sus creencias fundamentales ayuda a desvelar una visión del mundo basada en la relación directa entre el ser humano y lo divino.

El Monoteísmo Estricto y la Naturaleza de Dios

El pilar central del judaísmo es la creencia absoluta en un Dios único, incorpóreo y eterno. A diferencia de otras religiones antiguas, el judaísmo estableció un monoteísmo riguroso donde Dios es el creador del universo, el juez supremo y el sustentador de toda la vida. La declaración de fe más importante es el Shemá Israel, que afirma: “Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno”.

Para los creyentes, Dios trasciende el mundo físico pero está presente e interviene en la historia humana, guiando a la humanidad a través de la providencia. No existen intermediarios ni divinidades menores; la oración y la devoción se dirigen única y exclusivamente a esta fuente primordial de existencia.

La Torá y la Ley Divina

Otra respuesta fundamental a la pregunta de en que creen los judíos se centra en la revelación divina. El judaísmo sostiene que Dios entregó la Torá (los primeros cinco libros de la Biblia hebrea) a Moisés en el monte Sinaí. Esta revelación incluye tanto la Ley Escrita como la Ley Oral, desarrollada posteriormente en la Mishná y el Talmud.

La observancia de los mandamientos, conocidos como mitzvot, es el medio principal mediante el cual los fieles expresan su pacto con Dios. En lugar de centrarse únicamente en la salvación individual en el más allá, el judaísmo enfatiza la acción ética, la justicia social y el cumplimiento de los deberes cotidianos en el mundo presente.

El Concepto del Pacto (Brit) y el Pueblo Elegido

El judaísmo se define como una religión basada en el pacto. Según la tradición, Dios estableció una alianza especial con Abraham y sus descendientes, comprometiéndose a guiarlos y protegerlos a cambio de que mantuvieran una vida justa y cumplieran Sus mandamientos.

Ser parte de este pacto implica responsabilidades éticas y espirituales específicas. A menudo se malinterpreta la idea del “pueblo elegido” como un signo de superioridad, pero en la teología judía significa tener la carga y la responsabilidad de dar ejemplo moral y vivir conforme a las normas divinas ante las demás naciones.

La Perspectiva sobre el Mesías y el Futuro

A diferencia de otras tradiciones religiosas, el judaísmo tradicional mantiene una postura específica sobre la era mesiánica. Los judíos creen que el Mesías será un líder humano descendiente del rey David que traerá una época de paz universal, conocimiento divino y fin de todas las guerras y sufrimientos en la Tierra.

Sin embargo, el judaísmo pone un peso mucho mayor en el presente que en la especulación sobre el futuro. La llegada del Mesías es un evento histórico futuro que aún no ha ocurrido, por lo que la tarea humana es trabajar activamente para mejorar el mundo actual, concepto conocido como Tikkun Olam (reparación del mundo).

La Vida Después de la Muerte

Aunque el judaísmo reconoce la existencia del mundo venidero (Olam Haba) y la inmortalidad del alma, este tema no ocupa un lugar central en la doctrina diaria. La atención se concentra en la vida terrenal y en cómo las acciones de cada persona impactan a su comunidad y reflejan los valores espirituales enseñados en las escrituras.

Conclusión

Explorar en que creen los judíos revela una rica estructura de fe basada en la unidad de Dios, la centralidad de la Torá, el compromiso con la justicia y la responsabilidad colectiva. Más allá de los rituales, el judaísmo invita a una búsqueda constante de significado ético a través de la acción en la vida cotidiana.

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